MANIFIESTO DE CpL
Aprobado en la asamblea constituyente del
Nuestros orígenes
Los orígenes más cercanos de
Convocatoria por Loja se sitúan en el mes de Febrero de 1998, cuando la mayor
parte de los/as adscritos/as a IU.LV-CA así como el
propio grupo municipal y el entorno de personas que hasta ese momento habían
venido colaborando con él acordaron desvincularse de la coalición.
Pero los orígenes más lejanos
hay que buscarlos en la propia formación de IU-LV-CA en Loja, a finales de
1986, cuando un grupo no muy numeroso de personas se decide a iniciar la
aventura de constituir su estructura local. Este impulso inicial se fundamentó
básicamente en tres pilares:
1. El movimiento ciudadano formado en Loja en torno al
Comité por la Paz y la plataforma contra la integración de España en la OTAN
que había trabajado intensamente a favor del NO en la campaña del referéndum de
ese mismo año.
2. La constitución en todo el Estado, a partir de la
plataforma Anti-OTAN, de la coalición de IU en la que
se integraron un número importante de personas independientes y varios pequeños
partidos de izquierda. La coalición en Andalucía contaba con el antecedente de
Convocatoria por Andalucía, lanzada en 1984, y con el liderazgo de Julio Anguita, candidato en 1986 a la presidencia de la Junta de
Andalucía, quien visitó en varias ocasiones nuestra comarca y cuya experiencia
como Alcalde de Córdoba y la novedad que entonces suponían sus propuestas
ilusionaron a algunas personas a participar activamente en política.
3. El sentimiento que se venía generando en torno a la
necesidad de superar el unipartidismo y personalismo
de Manuel Martín en la política lojeña y la nefasta legislatura municipal de
1983/1987, así como la posibilidad de abrir un nuevo espacio político de
izquierda que superara los atisbos de corrupción, enchufismo y mala gestión que
caracterizaron aquella legislatura y que dejaría huella en las siguientes.
La constitución de IU-CA, a la
que posteriormente, y aún en su fase de crecimiento y apertura, se unirían Los
Verdes, tiene en Loja una serie de características que resultan determinantes
para entender la formación de Convocatoria por Loja:
1. La mayoría de las personas que se adscriben en IU.LV-CA lo hacen a título de independientes, sin afiliación
a ninguno de los partidos que formaban la coalición.
2. La actividad política del grupo se centra
prácticamente en exclusiva en el trabajo municipal, preparando las elecciones
locales primero y trabajando en torno al grupo municipal después, sin apenas implicación
en el ámbito andaluz, estatal o europeo. Unicamente
algunas personas participan en la estructura superior de la coalición y
colaboran o trabajan en las campañas electorales de ámbito superior al
municipio.
3. La integración a partir de la legislatura de 1991
de varias personas procedentes del ámbito del socialismo, antiguos militantes
del PSOE, que lo hacen para trabajar a nivel exclusivamente municipal.
1. La configuración de las distintas candidaturas
municipales y de Pedanías y del propio grupo municipal, donde han predominado
siempre de forma abrumadora las personas independientes, que ni tan siquiera
pertenecían a IU.LV-CA, y con inquietudes casi
exclusivamente municipalistas.
2. En la campaña electoral de 1995 ya se hablaba de
Convocatoria por Loja, por cuanto se hacía hincapié en el carácter lojeño de la
candidatura y se intuía lo que iba a suceder a partir de la evolución negativa
de los acontecimientos dentro de la coalición a nivel estatal.
Estos antecedentes explican
claramente que el paso desde IU.LV-CA a Convocatoria
por Loja se haya producido de forma tan natural y espontánea, sin ningún tipo
de sobresaltos.
¿Quiénes
somos?
Convocatoria
por Loja es una agrupación política de ámbito local circunscrita al municipio
de Loja.
Constituyen señas de identidad de CpL las que la definen como una agrupación:
·
Lojeña. Nuestro ámbito de actuación se limita a la defensa de
los intereses de los lojeños y lojeñas, entendiendo por ello las personas que
residen en el municipio de Loja o se sienten como tales.
Pero esta defensa de lo local pretendemos
hacerlo desde una visión amplia, asumiendo el lema de que es necesario "actuar
localmente pero pensando globalmente y actuar en lo inmediato pero imaginando a
largo plazo". En este sentido pretendemos superar una concepción
estrecha y reduccionista de lo local acorde con el
alto grado de movilidad geográfica de los/as ciudadanos/as, de la cada vez más
amplia interrelación e interdependencia entre los distintos ámbitos de decisión
y gestión, así como de lo inaceptable
de una orientación chovinista y provinciana en un entorno de globalización de
la política y la economía.
Independiente. Por cuanto que CpL no está adscrita, ni pertenece, ni depende de ningún
otro partido, federación o coalición y sólo obedece a las directrices, ideas y
programas decididos democráticamente por las personas que la conforman:
militantes, afiliados/as, adscritos/as, adheridos/as, colaboradores/as,
simpatizantes, o votantes.
Sin que esto signifique que CpL no pueda mantener relaciones con otras fuerzas políticas de distinto ámbito territorial y a distintos niveles, ya sea de simple contacto, debate, colaboración, coordinación, coalición, federación o de cualquier otro tipo, siempre y cuando así lo acuerden sus órganos competentes a través de los procedimientos establecidos en sus estatutos.
De izquierda. Porque nos
situamos en el campo de las ideas y la práctica política de la izquierda, desde
planteamientos de superación de las desigualdades y desde la solidaridad, la
cooperación y la no exclusión.
Porque entendemos que es necesario
contrarrestar la expansión de la ideología que hace prevalecer lo privado sobre
lo público y los intereses particulares sobre los generales, que está siendo
caldo de cultivo para las políticas de abandono de los servicios públicos y la
consolidación de actitudes y prácticas insolidarias.
Y que como antítesis a esa dinámica la izquierda tiene que ser crítica
frente a esas actitudes y esos valores y no sólo debe aspirar a gestionar o
administrar lo existente sino que debe intentar transformar la realidad,
hacerla más justa e igualitaria.
Progresista. Porque creemos
en el progreso de la humanidad, entendiendo que las ideas, la inteligencia, la cultura,
la ciencia y la técnica pueden y deben progresar, adaptándose y respondiendo a
las necesidades de las personas y las generaciones en cada momento, en la línea
de conseguir las mayores cotas de progreso, calidad de vida, libertad, paz y,
en general, felicidad para el conjunto de la sociedad.
No entendemos sin embargo que el progreso
sea la ley inexorable de la historia ni tampoco que sólo admita una única
dirección sino que por el contrario constituye una opción que admite una
diversidad de caminos, y por la que merece la pena trabajar.
Andalucista. Porque
consideramos que Andalucía constituye una entidad política y un ámbito de
convivencia con una identidad propia, dentro de su pluralidad y diversidad, que
debemos ir construyendo entre todos/as los/as andaluces/zas.
En una nacionalidad (así nos define el
artículo 1 de nuestro Estatuto de Autonomía) como la andaluza, que ocupa uno de
los últimos lugares en renta y riqueza de Europa y cuyas provincias se sitúan
también entre las más pobres del Estado, sólo cabe un andalucismo de izquierda
y solidario, no excluyente sino integrador.
Frente a los nacionalismos de derecha,
basados en un mal disimulado sentimiento de superioridad, que continuamente
pretenden marcar diferencias en sus derechos nacionales respecto al resto de
comunidades y que bajo cualquier excusa intentan consolidar y mantener las
diferencias en desarrollo que a través de los últimos siglos han conseguido (en
parte gracias a las políticas diseñadas desde el gobierno central), sólo cabe
que nosotros seamos capaces de construir un andalucismo basado en los valores
universales de la izquierda y el humanismo, que asuma el legado del andalucismo
histórico y cultural basados en los valores de tolerancia, del respeto y de la
integración, entendido como un entorno histórico, económico, político, social y
cultural y que suponga un impulso al desarrollo democrático, participativo y de
autogobierno para Andalucía.
En este sentido creemos que Andalucía
debe seguir desarrollando y consolidando su propio autogobierno, dentro de un
marco federal para el Estado Español y en el ámbito de un futuro Estado
Confederal Europeo.
Ecologista. Entendemos que
más allá del mero conservacionismo es necesario
apostar por un sistema de producción económica que cuantifique las pérdidas
medioambientales y de recursos que se provocan en los procesos productivos. Por
ello frente al modelo de desarrollo sostenido es preciso plantear un modelo de
desarrollo sustentable que, además, no sólo tenga en cuenta a las generaciones
contemporáneas sino también a las generaciones futuras. Esto implica el fomento
de nuevas pautas de relación con la naturaleza y entre las personas, así como
un nuevo enfoque en los actuales modelos de consumo.
Feminista. Por cuanto
consideramos que en el fomento de esos nuevos modelos de relación humana deben
tenerse en cuenta las aportaciones del feminismo como alternativa
integradora, de superación de cualquier tipo de discriminación, marginación o
exclusión social, con sus nuevos valores de creatividad e igualdad, no sólo
política o económica sino también en las relaciones humanas.
Pacifista y antiautoritaria.. Pensamos que la
acción política debe asumir también la cultura pacifista que propone una
vía distinta y no violenta para la solución de los conflictos entre las
naciones, entre los grupos humanos e incluso entre los individuos. Que hace de
los derechos humanos y las libertades públicas e individuales una bandera
irrenunciable y que predica la defensa de la ética política y social como valor
básico de convivencia y solidaridad. Que repudia el autoritarismo en todos los
ámbitos de las relaciones políticas, económicas o sociales y asume la
tolerancia como un valor fundamental para la convivencia. Que se siente generosa
y solidaria con los inmigrantes pues recuerda su propio pasado de emigración y
exilio.
Multiétnica y Multicultural. Entendemos que
para hacer una política de izquierdas es imprescindible estar abiertos a
cualquier etnia o cultura que desee plasmar sus ideas y propuestas, es decir,
que las políticas que se realicen deben tener en cuenta los intereses de los
diferentes grupos culturales y étnicos, actuando según las premisas de
colaboración, integración y respeto entre todos.
Participativa. Por cuanto queremos
una sociedad profundamente democrática, plural y participativa y pretendemos
trabajar día a día en esa dirección. Porque creemos que es posible una cultura
del trabajo colectivo, de la participación y del consenso.
La democracia no debe ser considerada
solamente como un medio, como un mecanismo formal, sino también como fin en sí
misma, como un sistema de valores, como un modelo de comportamiento que se hace
día a día.
Plural. Porque
entendemos que la pluralidad es un valor en sí mismo, un patrimonio que debe
ser respetado y defendido. Y porque consideramos que es posible el
entendimiento, la colaboración y la construcción de un proyecto político desde
el respeto a las distintas ideas, creencias, sensibilidades, planteamientos o
matices que cada persona es capaz de aportar o de sus opciones sexuales,
religiosas o laicas.
Creemos que constituye un inmenso error
tratar de forzar la uniformidad ideológica dentro de las organizaciones
políticas, que únicamente conduce al sectarismo y el aislamiento respecto de la
sociedad donde la mayoría de las personas, lejos de adherirse completamente a
una ideología definida, mantienen posiciones eclécticas que aún adscribiéndose
a una corriente u orientación ideológica global recoge aspectos o ideas
concretas desde la diversidad de opciones culturales o políticas existentes.
Consideramos que desde la pluralidad es
posible confluir en la generación de alternativas concretas a los problemas,
porque para ello sólo es necesaria la voluntad de construir y acercar
planteamientos utilizando como instrumentos la inteligencia, el debate y el
consenso.
La izquierda
En la actualidad asistimos a un panorama de cierta
confusión y división dentro del campo de las ideas y la práctica de la
izquierda política y social.
Las personas que no nos sentimos identificadas ni con una
izquierda "mediática", obsesionada con lograr la conquista y
permanencia en el poder de las instituciones políticas, ni tampoco con una
izquierda "autoritaria", que se ha inclinado excesivamente del lado
del dogmatismo, la ortodoxia y la rigidez, encontramos dificultades para poder
encontrar los instrumentos organizativos adecuados que nos permitan desarrollar
nuestras inquietudes políticas a través de una militancia que sea satisfactoria
y enriquecedora para las personas.
Por ello el trabajo a través de una agrupación
independiente, flexible, abierta y de carácter local nos permite trabajar
voluntariamente y de forma satisfactoria por definir y construir alternativas
de progreso a los problemas de nuestro municipio y de nuestros/as
conciudadanos/as, sin renunciar por ello a intervenir, en la medida de nuestras
posibilidades en el debate de la izquierda y de la política en unos ámbitos más
generales, puesto que no renunciamos a relacionarnos e incluso colaborar con otras
fuerzas políticas de la izquierda en los distintos ámbitos.
Estamos convencidos/as de que el futuro de las relaciones
entre las fuerzas de la izquierda política y social no puede ser otro que el
camino del respeto mutuo y la colaboración dentro de la diferencia, pues de
otro modo las ideas y la acción política de la derecha tendrán asegurado su
predominio durante muchos años. En ese camino de debate, y colaboración desde
la pluralidad también estará sin duda CpL aportando
su grano de arena.
La política
Somos conscientes de que actualmente se ha extendido por
la sociedad un sentimiento de rechazo hacia la política y los políticos que
corre paralelo al propio desprestigio de la "política" y que en buena
parte viene originado por el enorme eco que los casos de corruptelas y
corrupciones han encontrado en los medios de comunicación así como por la
sensación que se ha instalado en buena parte de la opinión pública respecto a
que las personas que muestran públicamente inquietudes políticas o trabajan en "política"
lo hacen por intereses privados más que de la colectividad. Frente a esta
impresión social es difícil que se reconozca públicamente la existencia de
personas que actúan o trabajan en política movidas únicamente por una vocación
colectiva o por motivos de tipo ideológico, político o social, sin buscar
ningún tipo de beneficio material para sí mismas.
No obstante, contra toda evidencia o creencia, creemos que
es necesario recuperar la dimensión social de la política, su componente ético.
Para ello es necesario actuar y trabajar en política asumiendo pautas de
conducta acordes con estos valores y esto es especialmente necesario para las
personas que ocupan cargos públicos representativos.
Esta actitud tiene naturalmente que reflejarse en la forma
de funcionamiento interno y externo de CpL y debe
cristalizar en la configuración de una cultura organizativa y política propia,
original, basada en:
·
La ética personal y colectiva.
·
El compromiso programático contraído con las
personas militantes, afiliados/as, adscritos/as, colaboradores/as,
simpatizantes, o votantes y con la sociedad.
·
La democracia interna.
·
La transparencia en los debates.
·
El respeto a todas las personas y todas
las ideas.
·
La libre expresión de ideas y opiniones.
·
La relación directa entre los cargos
electos y las personas que los eligieron y los/as ciudadanos/as en general.
·
La coherencia entre la práctica interna y
los planteamientos públicos.
·
La voluntariedad y libertad del
compromiso político.
·
La lealtad y la autodisciplina.
·
La participación y el debate previos como
instrumentos para la toma de decisiones.
·
El consenso como método idóneo para
lograr acuerdos lo más adecuados, unitarios e integradores posibles.
·
La reflexión y la elaboración colectiva
como medio de articular la participación activa en la elaboración de programas,
la horizontalidad, y la socialización de conocimientos.
·
La aceptación de la doble militancia o
afiliación política, sindical o social.
·
El respeto a la libertad de discrepancia.
·
El rechazo de la política como profesión
o medio de conseguir intereses privados.
·
La rotatividad
en los cargos.
Entendemos que sólo el ejemplo de una
práctica política basada en estos principios y actitudes puede contribuir a
devolver a la política la dignidad que se merece como actividad intelectual,
humana, de carácter social, dirigida a gestionar los asuntos públicos, los
intereses de todos/as los/as ciudadanos/as y especialmente la de los sectores
más desfavorecidos, más débiles de la sociedad.